martes, 31 de agosto de 2010

Sin Nada

Hoy mis palabras se disfrazan de rojo para ser clavadas en tus ojos y con mis manos pintadas de esperanza hacerte ver, que tu ausencia es nada.

Nada disfrazada de desierto, y cada grano de arena de arena es un recuerdo tuyo que se clava en mi.

lunes, 30 de agosto de 2010

Hoy, Tal Vez

Hoy tengo ganas de decirte que te amo, porque lo mereces.

Hoy tengo ganas de gritarle al mundo lo buena que eres.

Hoy tengo ganas de hacerte ver, con mi sonrisa, en lo que te has convertido.

Hoy, tal vez... No es tarde para decirte, en toda la extensión de la palabra TE AMO lo que significas para mí.

Hoy, tal vez hoy... Sea un buen día para los recuerdos.

Si, los buenos recuerdos.

Y es que sin ti, en mi vida, esos recuerdos serían nada. Nada que hunde, ahoga y realmente castigaría si no estuvieses aquí, siempre lista, siempre dispuesta para escuchar sobre mi día.

Hoy quiero sorprenderte con estas palabras.

Hoy, tal vez, no te sorprendan puesto que ya sabes la mayoría.

Hoy, quiero recordártelas, y que no es un ensayo ni un poema, es totalmente improvisado.

Improvisado porque lo que no se planea es lo mejor, así que estas letras serán las mejores...

O quizá no.

Tal vez... Sólo lo sabré cuando termines de leer... Y me digas lo que piensas.

Hoy es un buen día para decirte que te amo... Que te amo como todos los días... Tal vez y te amo cada día más...


Tú, Sara.

domingo, 18 de julio de 2010

Enemiga Del Tiempo

Me declaro enemiga del tiempo.

Ese tiempo que pasa pausado cuando no estás conmigo.

Somos enemigos porque siendo tú ausente realmente me castiga.

Castiga mis pasos porque no tengo ni rumbo ni tranquilidad. Tus pasos son dueños de mi tranquilidad y tu rumbo es dueño de mi destino.

Destino que suele desorientarse sin ti porque te extraño.

Duele porque es como caminar descalza sobre vidrios calientes que te hacen perder la noción del tiempo.
Tiempo silente e inerte que corre sólo por correr, sólo para variar, para hacerme recordar que mi vida tiene un propósito y que sin darme cuenta ese propósito lo abarcas tú.

porque así lo han decidido mis sueños.

Sueños que siendo sólo sueños recuerdan tus besos, pero que siendo más que sueños recuerdan tu cuerpo.

Cuerpo que se ha convertido en el puente de mi futuro.

Futuro que sin ti, sigo siendo enemiga del tiempo.

miércoles, 30 de junio de 2010

Entre Tontos

(Se abre la puerta)
Ella: ¿qué estás haciendo aquí? Te hacía dormido…
Él: no puedo dormir...
Ella: ¿por qué? ¿qué te quita el sueño?
Él: (piensa unos segundos) soy un tonto.
Ella:(lo sé) ¿por qué lo dices?
Él: no quiero irme de aquí...
Ella: (callada)
Él: sé que cuando amanezca todo acabará.
Ella: aún es temprano...
Él: pronto saldrá el sol.
Ella: no te preocupes... Puedes irte al mediodía que aún la casa estará vacía...
Él: ¿acaso no entiendes mi propósito?
Ella: (ignoro tu propósito) ¿acaso crees que no tengo alma?

Él: (estoy cansado de pensarlo) no, nunca he dicho eso.
Ella: pues así debes sentirlo (como si no lo supiera)
Él: tomaré una ducha y me iré.

Ella: ¿por qué? Quiero tener sexo una vez más.

Él: ¿acaso crees que no tengo alma?
Ella: (deja de leer, sube la mirada y analiza un poco)
Él: no te quedes callada, me mata tu silencio.

Ella: me mata lo que eres...
Él: ¿cómo soy?
Ella: has sido lo mejor, y no lo comprendo...
Él: ¿qué es lo que no comprendes?
Ella: tu compañía, tus ganas de seguir aquí.

(Silencio en la habitación unos minutos y ella continúa)
Ella: no puedo dejar de pensar en lo que me has convertido.

Él: esperanzas... ¿te refieres a mis esperanzas?
Ella: me refiero a todo.
Él: (enciende un cigarrillo y se sirve una copa) ¿quieres?
Ella: la botella del fondo esta medio vacía, sírveme lo que queda por favor.
Él: no comprendo tu compañía.
Ella: complicado de explicar cuando me miras de esa manera.
Él: ¿qué tiene mi mirada?

Ella: tiene fe, mucha dosis de paciencia, cosa que he perdido con el tiempo. Los caminos, las fiestas, la gente, tal vez el alcohol y muchas otras cosas poco saludables me han hecho dejar de creer…
Él: ¿a que le temes?
Ella: al dolor...
Él: yo no dejaré que sientas dolor.
Ella: tampoco lo permitiré.
Él: ... Tan sólo si me dejaras... (Ella interrumpe)
Ella: no te dejaré hacer nada…

Él: ¿confías en mi?
Ella: no se trata de confianza.

Él: dime entonces de que trata (se le escapa un suspiro de desesperación)
Ella: seguridad.
Él: puedo hacerte mejorar…
Ella: ¿estoy muy mal cierto?
Él: si, muy mal... y quisiera... tan sólo sí te dejaras…
Ella: estoy cansada de dejar que hagan conmigo lo que les venga en gana.

Él: ¿qué hago para que no pienses eso de mí?

Ella: descuida, no lo pienso. No eres como los demás.
Él: (indignado coloca fuertemente el vaso sobre el escritorio) me parece que prefieres que sea como los demás.
Ella: no lo prefiero, tú sólo te convertirás.
Él: ¿cómo puedes estar tan segura?
Ella: créeme, ya me ha pasado.
Él: lo sé. Déjame demostrarte que no todo está acabado.
Ella: ¿cómo lo ... (el interrumpe)
Él: te he demostrado que no me importan tus fiestas, tu alcohol, tus malditas ganas inútiles de seguir aferrada a los malos encuentros. Hay gente que actúa y piensa diferente, me desangro de sólo pensarte.

Ella: (un poco indignada, sube la voz y hace notar su furia) pues si tanto te desangras ¿qué haces aquí? ¿A que vienes? ¿Qué es lo quieres de mí? Porque no es muy difícil adivinar que hace un hombre en casa de una mujer todas los días de 2 a 6 am.
Él: vengo de 2 a 6 porque así es como lo prefieres. Quiero dedicarte las 24 horas de mis días y me desangra pensarte porque por más que quiera significar algo en tu vida no lo puedo lograr, ya casi se cumplen dos meses de venir siempre a estas horas y no te das cuenta que son las mejores horas de mis días. He conocido cada parte de ti, de tus ganas, de tus pensamientos, de tu cuerpo. Y quiero continuar con mi búsqueda.

Ella: (una lágrima corre por una de sus mejillas y el no lo nota) ¿qué es lo que buscas?

Él: tu falta, es complicado porque no has querido. Me importas, y me importa lo que sientes y lo que te pase.
Ella: (exhausta, se sirve un vaso de agua y las lágrimas siguen su rumbo hasta abandonar su rostro) continúa.
Él: quiero preguntarte algo.
Ella:(afirma con una mirada)
Él: ya casi se cumplen 2 meses. Desde mi primera vez aquí, ¿cuántos hombres han venido a llevarte a la cama?

Ella: (la pregunta tocó su alma y no pudo evitar el llanto)

Él: (muy molesto le sostiene su rostro y habla con un tono de voz muy alto) respóndeme... Tengo alma, ¿lo sabías?

Ella: lo sé. Y créeme que lo siento desde hace casi 2 meses...
Él: (impactado, sin palabras, sin saber qué hacer, se escapa nuevamente un suspiro de desesperación) tomaré una ducha y me iré, creo que tienes cosas que pensar.
Ella: aún no quiero que te vayas.

Él: son más de las 6, mi turno acabó.

Ella: (la decepción se apodera, se levanta de su escritorio y se para frente a su ventana, buscando después su cama, escenario de noches de lujuria y sin darse cuenta, donde puso a riesgo sus sentimientos nuevamente) no me digas más nada, termina y vete, deja la puerta abierta, no quiero escuchar cuando te salgas.
Él: eso haré. Estoy acostumbrado a pasar desapercibido ante ti.


domingo, 13 de junio de 2010

The Blind Side

El coraje es algo difícil de encontrar.

Puedes tener coraje basado en algo tonto o en algún error. Pero no tienes que cuestionarlo con dudas ni a tu entrenador ni a tu profesor, ellos hacen las reglas.
Saben lo que es mejor, o tal vez no.
Depende de quién seas o de donde vengas.
No paso a los 600 que no se rindieron y lucharon hasta el final. Es decir, hasta enfrentar a la muerte; eso sí que es algo duro.

Por eso el coraje es engañoso.

Porque siempre haces lo que te dicen.
A veces ni quiera sabes por qué haces algo. Cualquier tonto puede tener coraje.
Pero el honor, esa es la verdadera razón por la que haces o no algo.
Es quien eres y tal vez quién quisieras ser.

Si mueres tratando de hacer algo importante, entonces tienes ambos; coraje y honor. Y eso es muy bueno.

Creo que por eso me atreví a escribir este ensayo, porque debes esperar tener coraje y hacerlo por honor, y tal vez sin necesidad que la gente te diga que hacer, encontraras las herramientas para lograrlo.

The Blind Side

Vivir Despeinada

Todos deberíamos atender estas frases con intensidad, sin poses, disfrutando cada momento, cada experiencia, cada afecto. Sin lugar a dudas, seríamos mucho más felices.

Hay que dejar que la vida te despeine.

El mundo está loco. Definitivamente loco…

Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida... Despeina…

- Hacer el amor, despeina.

- Reírte a carcajadas, despeina.

- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.


- Quitarte la ropa, despeina.

- Besar a la persona que amas, despeina.

- Jugar, despeina.

- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.

- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible…

Así que como siempre, cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado…

Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida.

Por eso mi recomendación a todas las mujeres:

·Entrégate...

·Come rico...
·Besa...

·Abraza...

·Haz el amor...
·Baila...

·Enamórate...

·Relájate...
·Viaja...

·Salta...

·Acuéstate tarde...

·Levántate temprano...

·Corre...

·Vuela...

·Canta...

·Ponte linda...

·Ponte cómoda...

·Admira el paisaje...
·Disfruta, y sobre todo... ¡¡¡Deja que la vida te despeine!!!

Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar...

35 Bujías

Sí.

Cuando quiera yo la soltaré.

Está presa, aquí arriba, invisible.


Yo la veo en su claro castillo de cristal, y la vigilan —cien mil lanzas— los rayos —cien mil rayos— del sol.

Pero de noche, cerradas las ventanas para que no la vean —guiñadoras espías— las estrellas, la soltaré. (Apretar un botón.)


Caerá toda de arriba a besarme, a envolverme de bendición, de claro, de amor, pura.


En el cuarto ella y yo no más, amantes eternos, ella mi iluminadora
musa dócil en contra de secretos en masa de la noche —afuera descifraremos formas leves, signos, perseguidos en mares de blancura por mí, por ella, artificial princesa, amada eléctrica.

Pedro Salinas. 1929