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miércoles, 23 de agosto de 2017

Nuevo Brillo

Como me alegro de haberte conocido
entraste por mis ojos y descansas en mi alma
revolviste el color de mis ojos afligidos
desnudaste mi corazón llenándolo de calma

luego de danzar, de ir de lado a lado
tratar de conquistar unas cuantas llamas
después de batallar, de ir cambiando de bando
y demostrar que mis ojos amor derraman;

llegaste tú a demoler mi pasado
a besarme con esa boca loca que me encanta
a subirme el fuego abandonado
y observar como mi ser en tu pecho descansa. 

a renovar las ganas de mis brazos cerrados, 
a recuperar mi alma maniatada 
a decirme en el oído palabras de encanto 
y a enseñarme tu escondite a la luz del alba. 

martes, 5 de junio de 2012

Poco.

Es cuestión de recordar... 
Cuando era prohibido, nuestro amor. 
Cuando podíamos amar, sin temor. 
Sin nadie alrededor para estorbar, aquello era libertad. 




Pero con el pasar de los años se nos pierde, 
la esencia de los bolsillos, avergonzados, 
de que en todo se nos prive, se salga de las manos, 
de no poder mirar al frente cuando quiero tenerte a mi lado. 








Hoy no puedo decir mucho... 
No tengo palabras para mis días. 
Vienen naciendo, con el sol. 
Se van escondiendo con la luna. 
Como si todo fuese ajeno. 
Todo es ajeno. 

Nuestro es, la imaginación. 
La creación de la expresión. 
En lienzos, en voces, en instrumentos. 

Aprovecha, el tiempo muere, el mundo está casi deshecho. 


viernes, 4 de mayo de 2012

Reciclaje

Me di media vuelta y comencé a respirar. 


"Yo volveré a ti cuando me llames, de momento, necesito amarte desde otra perspectiva, detengamos el tiempo aquí."


Queriendo tomar tus manos y perderme en tus dulces ojos. 
Como queriendo abrazarte cuando duermes, queriendo amarte cuando beso tu sonrisa. 
Forzando mis pies porque te extraño. 


Pero me di media vuelta y comencé a respirar. 


"Yo volveré a ti cuando quieras... Pero no necesito quedarme aquí para observarme morir."

miércoles, 25 de abril de 2012

Vacío

¿Donde estás, complemento? ¿dónde estás? 
Dime si necesitas tiempo para querer quererme en estas cuatro paredes. 
Tiempo me sobra, porque sin ti el tiempo no tiene valor. Inerte corre, y salta en mi soledad ofendiendo.

¿Dónde estás, amor? ¿dónde estás? 
En mis dedos están tus respuestas, las que muchas veces posamos ante nuestros labios. 
El suelo se está quebrando, la voz se me está quebrando.


¿Dónde estás, agosto? ¿dónde estás? 
En esos días desangré mi cuerpo y te regalé mi alma. 
Todo lo mío es tuyo, y hoy ya no sé por qué no te tengo.

¿Dónde estás, tú? ¿dónde estás? 
Tú tienes el poder revolver el amor que un día se dio por vencido. 
Quieto, sereno, a ti no te importó, de cabeza lo dejaste, como te apeteció.

¿Dónde estás, libertad? ¿dónde estás? 
Mis lineas se convierten en banderas grises, aquí no hay revolución de amor porque aquí no está tu voz. 
La misma voz que anima ejércitos de soledades a renunciar a mi.

¿Dónde está, tu poder, amor de agosto? ¿dónde está? 
Lo necesito para mi próxima vida. 

martes, 28 de febrero de 2012

Simple

A simple vista.
Como esas sombras que de pronto te asustan.
¿Cómo explicarte con palabras simples lo que he prometido?
Lo que quiero explicar es sencillo. Como esos besos lanzados que a simple vista no van a ningún lado.
Pero somos tercos. Y seguimos con ilusiones, creyendo que esos besos llegan a nuestras bocas para volver a respirar.
Yo vuelvo a respirar cada vez que veo tus palabras correr hasta mis oídos con la ilusión en mis ojos.
Porque no hay cosa más hermosa que esta.
No hay cosa más loca que esta. Ver tu halo llegando a mis ojos.
No hay palabras más sinceras que estas declarando mi amor por ti... Nuevamente.



Roysa Socorro

martes, 14 de febrero de 2012

Fugaz

Cerré mis ojos sintiendo la gravedad.

Y me imaginaba como se podía separar mi alma de mi cuerpo.
Fue algo muy visual en ese entonces.
Recordé las cartas vacías, el llanto, los desvelos, todo revuelto como un huracán.

Entonces supe que tenía sueños caídos, cerraba muy fuerte mis manos con ganas de drenar las ansiedades mientras tenía los ojos cerrados, pero no tuve éxito. Nada pasaba. Un desespero me invadía como ola de frío, aturdida, con unas ganas de llorar impacientes por salir corriendo. Ni hablar del nudo en mi garganta. Me incomodaban las gotas de sudor que bajaban por mi nuca abriendo camino por toda mi espalda, queriendo libertad ante la presencia de tan sofocantes recuerdos.

Todo lo que había comido en la mañana se habría desvanecido junto con mi tranquilidad, no existía tal momento feliz, sólo quería llegar, soltar la carga, respirar aire puro, desconectarme de tantas intensiones malas, solo entenderme con otro mundo.

Otro mundo. Suena fácil.




Cuando subí a ese ascensor no sabía que gastaría media vida pensando en las desdichas, pero así fue. Mis ganas porque esas puertas se abrieran eran descomunales, podría aceptar cualquier reto bajo esa presión. Adrenalina.

El ascensor se detuvo dejándome paso libre, abrí mis ojos, y con la mirada en el suelo pude apreciar aquellos zapatos que usabas de lunes a domingo y que podía reconocer a kilómetros, se me escapó una gota de sudor por la punta de mi nariz, en pánico y estupefacta, subí la mirada, lentamente, como hacen en las películas... Mientras me liberaba de tal castigo, veía esas manos acercarse a mi rostro mientras que tu olor llenaba cada uno de mis poros.

Mis mejillas dejaron correr unas cuantas lágrimas mientras me acostumbraba a tus manos heladas. Soltando un suspiro te miré. Miré tus labios, tus ganas, tus sentimientos y me posé en tu mirada... ¡Sí! Te observaba.

Entonces ahí se detuvo el mundo... O al menos eso deseaba. Y fui libre, fui mujer, fui satisfecha, fui un instante, fui el tiempo perdido, fui la distancia inmensa, fui tu pasado, fui los labios rotos que no tuvieron más remedio, fui miedo, fui desdicha, pero entonces fui libre dentro de tu mundo, y yo quería libertad.

Inmortalizando el momento, te besé. Te besé con el miedo adolescente del beso primero. Perfecto. Ahí se articulaban todas las palabras que justificaban tanta ausencia.

Mientras drenaba mis miedos, ansiedades y frustraciones, una música de fondo me distraía de los sentimientos que yo tenía entre los dedos. Y fui fuerte al no querer apartarme de tus labios, pues era la fuente de mi inspiración.

Inutilmente te di las últimas caricias.
El último Adiós.

Entonces volví a mis frustraciones cuando supe que era un sueño.